Señor Jesús, ayúdame siempre a experimentar tu misericordia, a ser como Tú.
Ayúdame a perdonar los errores de mis hermanos y a tratar de ser una solución a su carga.
Manifiesta tu misericordia mediante mí y úsame para poder comprender a los demás.
Que ellos sientan que no deben temer, ni sentir vergüenza, porque eres un Dios bueno y estás presto siempre a recibirlos.
Hay mil motivos para agradecerte, mil motivos para alabarte y mil motivos para reconocer que eres el único camino correcto para mi salvación.
Eres grande y misericordioso, siempre tengo que agradecerte porque escuchas mis oraciones, porque he aprendido que tus tiempos son perfectos y porque no dejas que mi fe se haga vacía, Señor.
Siempre aumenta mi fe y restaura todo lo que en mí se va desgastando.
Dame ánimos y entusiasmo para vivir los días que me regalas, como el día de hoy.
Amén